jueves, 1 de marzo de 2012
Salta a lo nuevo.
¿Cuándo sabes si has tomado la decisión correcta? Y lo más importante: ¿es ya demasiado tarde para tomar otra? Estas y otras muchas más dudas me asaltan día tras día desde el momento en el que decidí salir de la maravaillosa ciudad que me había visto nacer y crecer desde hacía más de 18 años. Cuántas veces me he situado en ese 10 de octubre y me he dicho: si pudiese ir atrás en el tiempo, ¿cambiaría algo? ¿Cogería ese avión? Cuántas veces me habré planteado dejar todo esto y volver a mi casa, con mis amigos de siempre, con mis costumbres de siempre y con mi familia de siempre. Miles si no millones. Y aquí sigo. En un país del que no tenía apenas expectativas antes de poner un pie en él. Porque si hay algo que he aprendido en estos 5 meses es que si no se arriesga no se gana. Que si no te la juegas todas a una y arriesgas a perder todo, no ganas. Que a veces el empujoncito que te falta para avanzar y tomar esa decisión es en verdad un gran salto al vacío. A lo que tu crees que es el vacío. Pero ahí abajo hay un gran mundo de oportunidades y cambios que hacen de colchón cuando tu crees que te ibas a estampar contra la nada. Un mundo lleno de cosas que tú y tu futuro siempre habíais querido y no habíais sabido de qué manera conseguir. Sé que lo más fácil lo tengo en Madrid, con mi madre haciéndome la comida, la chica limpiando mi cuarto y mi padre llevándome a la Universidad. Sin tener que preocuparte por no tener que ir a la compra al día siguiente o tener que poner una lavadora. En una clase donde todos sabemos lo mismo y nos entendemos al hablar. Pero, ¿es lo que quiero? ¿Lo quiero porque me parece lo fácil? ¿O lo quiero porque de verdad es lo que CREO que me haría feliz? ¿Cómo se lo que me va a hacer feliz?
Lo único que sé ahora mismo es que estoy orgullosa de haber arriesgado, orgullosa de haberme tirado a ese "vacío" del que os hablaba. Porque he descubierto que damos a la palabra vacío una connotación bastante negativa porque desconocemos lo que es. Así que para terminar, me gustaría cambiar la palabra vacío por la palabra "nuevo". Para que a partir de ahora, en vez de dar un salto a la nada, demos un salto a lo desconocido, a una nueva vida o a un nuevo mundo.
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